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sábado, 9 de febrero de 2013
jueves, 7 de febrero de 2013
El Bugatti rescatado de un lago suizo
Estos coches siempre tienen una larga historia a sus espaldas, y el deportivo francés no es una excepción. La matrícula y los números del bastidor dicen que un tal Georges Pavia compró el coche en 1925 y lo matriculó en Nancy, Francia. Tras un uso en competición se le reemplazó la carrocería, probablemente a finales de los años 20.
Se cree que en 1933 el coche fue vendido a Marco Schmuklerski, un arquitecto suizo de origen polaco. Marco vivía en Ascona, junto al Lago Maggiore, donde trabajaba en el diseño y construcción de nuevos bloques de viviendas. El coche fue importado a Suiza de manera ilegal, sin pagar las tasas de aduana y los impuestos de matriculación. El Bugatti fue usado regularmente por el arquitecto hasta el verano de 1936, cuando se mudó a Zurich. Abandonó el coche en un barracón adyacente a una de las obras.
que fuera a recuperarlo más tarde, pero el caso es que no se volvió a saber de Marco. Las autoridades suizas ya sabían de la existencia del Bugatti, y reclamaron las tasas de importación, a las que se sumaban múltiples penalizaciones por impago que excedían del valor original del coche. Marco no aparecía y se cree que la constructora que lo custodiaba temía que la responsabilidad le cayese encima. Sequitó el freno de mano al coche, dejando que se sumergiera lentamente en el lago alpino.
Se ató el coche a una pesada cadena en caso de que se quisiera recuperar, pero los años pasaron y nadie se acordaba del clásico Bugatti. La cadena terminó por oxidarse y romperse, y el coche se sumergió en las profundidades del lago y del olvido. Pasaron 31 largos años hasta que un submarinista descubrió el coche en el fondo del lago, a 53 metros de profundidad, semi enterrado en el barro y en un estado de descomposición digno de dar escalofríos a cualquier amante de los coches clásicos.
Os dejo unos vídeos:
Fuente: http://www.diariomotor.com
miércoles, 6 de febrero de 2013
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